Cómo ahorrar 1.200 euros al año en energía

El sector de la vivienda es, después del transporte y la industria, uno de los que más energía consume. Casi un tercio de las emisiones de CO2 que produce nuestro país están causadas por la construcción y el uso de los edificios. Así lo asegura la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en su guía Medio Ambiente y Consumo Sostenible. En nuestra mano está tomar medidas que hagan más racional el consumo sin arruinarnos ni renunciar al confort. “La mayoría de estos gestos de eficiencia energética en el hogar que no requieren ningún tipo de inversión sino, más bien, un cambio de hábitos: si lo hacemos correctamente, conseguiremos ahorrar más de 1.200 euros al año”, recalca Ramón Elul Pérez-Castejón, vicepresidente de la Asociación de los Consumidores de Energía (ANAE). Ana Belén Hernández Lara, directora de Crolec Rehabilitaciones, apuesta por blindar energéticamente nuestras casas: “Las medidas más eficientes son aquellas que hacen que no perdamos el calor en invierno, que no penetre en verano y que, además, nos dejen aprovechar la energía natural, tanto exterior como la que se genera dentro de nuestra vivienda”. Sellar correctamente las puertas y las ventanas evita fugas de calor y reduce los costes de calefacción entre un 20% y un 40% en invierno. Además, disminuye la necesidad de refrigeración durante los meses de verano. El detergente, mejor líquido A la hora de elegir electrodomésticos, es importante que tengan la etiqueta energética, algo que ya es obligatorio en frigoríficos, congeladores, lavadoras, secadoras, lavavajillas, hornos y aparatos de aire acondicionado. Esta pegatina adherida directamente sobre el equipo en cuestión, informa de los valores de consumo de energía y agua, además de sus prestaciones. Utiliza un código de letras que va, de mayor a menor eficiencia, de la ‘A’ (sola o acompañada de uno a tres signos ‘+’), a la ‘D’. Como subraya Ana Belén Hernández, “es conveniente buscar los que tengan como mínimo una ‘A’, ya que permiten un ahorro en la luz de hasta el 50%”. Igualmente sencillos son hábitos tales como usar detergentes líquidos para que la lavadora trabaje menos o dejar que los alimentos cocinados se enfríen antes de introducirlos en la nevera para no provocar un sobreesfuerzo del refrigerador a la hora de volver a alcanzar la temperatura que elegimos. Ramón Elul Pérez-Castejón añade otra recomendación: “Utilizar la lavadora a la menor temperatura posible y con la carga completa al cien por cien”. Una buena costumbre cuando cocinamos es emplear recipientes adaptados al tamaño de cada quemador para no desperdiciar ni un centímetro cuadrado de calor, apagar el fuego cinco minutos antes de terminar la cocción y completarla con el calor residual. Decantarse por las ollas a presión frente a las tradicionales también ahorra, incluido tiempo. Igualmente, es conveniente elegir el tamaño de los aparatos según nuestras necesidades. En el caso del lavavajillas, dos lavados a media carga consumen más energía que uno a carga completa y, si, calentamos la plancha, mejor que sea para una gran cantidad de ropa que para una sola camisa.