Obras en piso alquilado ¿puedo entrar en él?

Una vez entregada la vivienda en alquiler a unas personas está entregando la posesión del inmueble a las mismas, razón por la que estas, una vez han entrado en dicha posesión, deberían haber cambiado la cerradura de la vivienda que va a constituir su domicilio. La inviolabilidad del domicilio es un derecho que se encuentra recogido en el artículo 18.2 de la Constitución, que dice lo siguiente: “El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito". La inviolabilidad del domicilio supone que este espacio queda exento e inmune de cualquier invasión o agresión exterior, proceda de otro particular o de un poder público. El incumplimiento de ese derecho constitucional, el de la inviolabilidad del domicilio, incluso aunque sea por el legítimo propietario de la vivienda, podría suponer un delito de allanamiento de morada. Otra cosa es que, en virtud de un pacto establecido previamente en el contrato de arrendamiento, y consensuado por ambas partes, propietario e inquilino, se haya establecido la posibilidad del primero de entrar a realizar determinadas inspecciones justificadas y ello con el asentimiento del arrendatario, pudiendo en ese caso requerir a este último para el cumplimiento de lo previamente convenido y ante sus fundadas sospechas de la realización de obras no consentidas en la vivienda objeto del alquiler. Debe conocer también que el inquilino está obligado, a la finalización del arriendo, a entregarle la vivienda en el mismo estado en la que la encontró, ya que, de no ser así, sufrirá el riesgo de perder la fianza entregada en su momento. Fuente: El Confidencial